IMPOSIBLE MONTÓN



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CLOV (mirada fija, voz monocorde):
Terminó, se terminó, va a terminar, quizá esté por terminar.
(Pausa.)
Los granos se unen a los granos, uno a uno, y un día, de pronto, forman un montón, un pequeño montón, el imposible montón.
(Pausa.)
Voy a la cocina, tres metros por tres metros por tres metros, a esperar que me llame con el silbato.
(Pausa.)
Bonitas dimensiones; me apoyaré en la mesa, miraré la pared, esperando que me llame.
Samuel Beckett, Final de partida.



        Para hacer un tríptico que incursione en los hábitos sociales, es indispensable definir el «gusto» y contemplar sus repercusiones. Para llegar al descubrimiento de una pasión fue necesario el trayecto de toda la tradición humana, aunada a la tradición del individuo: todo el referente afectivo del discurso humano.

Una acción detona en el espíritu del individuo y le genera cierto placer, sin embargo, al repetir determinadas ocasiones este patrón se genera una costumbre. No todas las costumbres son admitidas por la sociedad, lo sean o no (indiferentemente ) se genera un hábito.

El imposible montón es mirar las costumbres que poco a poco se han apilado y que el individuo intuye que no ha trasgredido su límite final (aunque lógicamente sea absurdo o contradictorio), muy a pesar de esto es posible que la ambición omitiera cierto respeto-hacia-si-mismo, y en un ultraje de inconciencia se traspasará el borde de «supuesto imposible»:

¿Cuántos granos son necesarios para desbordar el imposible montón?

CONQUISTA


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Generalmente el término conquista tiene una connotación positiva (basándose en la definición que otorga el diccionario), es visto como una calidad de acción (es inconcebible el concepto de conquista estática o demasiado pasiva), es decir su validez radica en el acto de conquistar-conquistando. Mirando esto, sería agradable suponer que “conquistar” sólo puede ser con uno mismo, algo así como una intimidad capacitada para cambiar por voluntad. Es en esa construcción de diletante, ese lúdico juego entre el “sí” y el “no”, donde se forja -eso que los otros llaman- nuestro carácter, nuestra personalidad; y a base de transgredir las fronteras de uno mismo se va conglomerando un “yo”, para luego poder jactarnos de tener unicidad y llamarnos individuos. Lo importante en cuestión será la transformación entre el yo y el no-yo que será «YO», un campo de batalla en que lidiamos a cada instante, una transformación que no puede culminar en una imagen o un instante separado de la sucesión infinita de instantes, sino más bien necesitando de un análisis fenomenológico para poder así encontrar las sutilezas dentro del sistema fluctuante que nos orilla a decidir (esto es creyendo que uno puede elegir), y de esa forma poder encontrar en retrospectiva esa ansia de conquista que nos llevará tarde o temprano a la muerte.

Por otro lado, la forma común de conquistar, que no es un acto inmanentemente personal, sino más bien impersonal: el que conquista a algo o alguien más. Lamentablemente es el medio por el cual se adjudica el honor (u otros adjetivos calificativos positivos) a una persona, como si el valor de “honorabilidad” radicara en la habilidad para trastornar la individualidad de los ajenos invocándolos a su ambición (de una manera no ética), con esto me refiero a inconmensurables actos de poder violento ante otros para reivindicarse por encima y lograr su sumisión, es decir pasar sobre o por encima… para consumarse “poderoso”. Obviamente el individuo “conquistado” de cierta forma ignorando el asunto se somete, pero también existe quien no se deja someter; En el segundo caso, la imposición viene por medio de muchos medios aun más violentos, en el más extremo de los casos está la muerte. Obviamente hay demasiados tonos entre el acto más corrupto y el menos, sin embargo, en toda su tonalidad queda claro que la violación está puesta como estandarte principal. En pocos casos se refiriere al conquistar en un sentido negativo, sin embargo se ocupan demasiados términos para enmascarar su atrocidad. Sin ir tan lejos una conquista amorosa podría tener demasiados tintes (como los anteriores mencionados) y sin embargo sin la contextualización necesaria podría hasta parecer “romántico” o "amoroso"; algún personaje que utilice las armas para conquistar territorios y justificando su nacionalismo arraigado, podría hasta parecer “heroico” o "noble "; y así sucesivamente otros ejemplos.

RE-CORTES





NOSTALGIA IV: EN UNA TERMINAL
Esta es solo una imagen de la serie, la serie completa es de 9 imágenes: click aquí.

De acuerdo con Flusser al concepto “fotografía” pertenecen dos categorías intercambiables: se puede entender como una “disciplina”; o como “el resultado de capturar algo por medio de un aparato fotográfico”. Mientras que la primera categoría se refiere al conjunto de elementos necesarios para hacer fotografía, la segunda se refiere a una instancia del concepto fotografía, a un elemento objetivo y particular; es decir, la fotografía se encuentra entre la acción y el objeto. Ambas categorías pueden excluirse o incluirse mutuamente de acuerdo al contexto en el que se interprete. Sin embargo, bajo estos términos, si quiere hablarse de un sujeto, sea espectador, modelo, personaje o fotógrafo, éste quedará determinado por el programa de reglas o aparatos necesarios para conseguir la fotografía. Entre la acción y el objeto queda atrapado el sujeto. Pero ¿cabría la posibilidad de que la intención del sujeto que queda atrapada y dirigida por el concepto fotografía concluya necesariamente en el sujeto?


La tradición pictórica ha dejado como legado al encuadre visto como una ventana, y la fotografía heredó esta visión. La fotografía fue una consecuencia de la época industrial donde la producción de los objetos se realiza con máquinas como intermediarios, la mano humana no toca directamente ya a la materia prima mientras es transformada, y lo que produce el hombre es a partir del control que ejerce sobre la naturaleza, y este control es poseído gracias al conocimiento objetivo que consigue el hombre del mundo. Con las máquinas puede producirse el mismo objeto en cualquier cantidad que sea necesaria. La fotografía es una imagen producida por una máquina, que pretende ser objetiva y que es reproducible. Ahora, en la era de la telecomunicación, la “producción” de las imágenes puede hacerse en cantidades mayores puesto que las imágenes ya no poseen necesariamente un formato físico, sino que se presentan en forma digital. La transmisión de las imágenes digitales es exacerbada, lo importante no es la imagen, sino la información transmitida. El sentido de la imagen es casi efímero, apenas se mira, se ha producido otra, apenas se le ha dado sentido a la primera, ésta lo ha perdido en pos de la que le sigue. Pudiera decirse que la imagen pierde sentido una vez que es mirada, como si la imagen y su sentido fueran DESECHABLES. Cantidades impresionantes de imágenes son producidas en medios físicos y virtuales, su destino, en pos de la nueva imagen, es terminaren el basurero, en el olvido.


La intención de esta serie es preguntar acerca del sentido o del valor de la imagen, no de su sentido ontológico, sino más bien su legado: en tanto que es un índice de lo “real”, en tanto que al mirarla se busca un acontecimiento, algo que ha podido ser, un objeto que recibió y reflejó la luz. Es por ello que he jugado con el encuadre regular, o sea, con la “ventana fotográfica” donde el que mira se asoma a los hechos, a lo real, al mundo que está-allá-afuera. Además de que pretendo dar un híbrido entre la fotografía digital y la fotografía analógica, hermanas mayor y menor, hijas de la misma disciplina en distintas épocas. Qué se necesita para conservar una fotografía? Esta duda es nostálgica. Es aquí donde considero al sujeto en el que desemboca todo.


Una imagen que se guarda debe ser especial, debe tener un significado de gran valor para recortarse y darle un lugar más allá de la sucesión de recuerdos exprés que se suceden en la memoria de los individuos de esta época. El hecho de imprimir y/o cortar, doblar y guardar una imagen como referente de algún hecho en un cajón y sacarlo eventualmente, añade un nuevo significado a la imagen que aquel con el que se concibió originalmente. Las arrugas que la imagen en el papel obtiene con el uso cambian el formato de ésta, de la misma manera en que el sujeto que la guarda le da o añade un valor al que contenía en sí misma al momento de ser producida. Así, quien guarda una imagen la vive como los personajes que se encuentran dentro de ella vivieron los “hechos”. Estas son las imágenes de una ciudad que pudieron ser guardadas, que pudieron ser un referente a lo real que se ha cargado de un nuevo significado. Esta es la historia de cualquier ciudad que cambia y los efectos que produce en quienes la habitamos.


BANNERS

Hoy experimente con unos nuevos plug-ins en el photoshop, este fue el resultado:

Nota: Cada imagen es un vinculo a una galería fotográfica.





CIUDAD GENÉRICA 1.0


Esta imagen se creo con el pretexto de participar en Epicentros 2011, sin embargo la idea de la Ciudad como el medio ambiente del individuo contemporáneo es una idea con la que he estado jugando en estos últimos años.


La imagen es parte de una serie llamada "Tricotomía", esta serie consta de 9 imágenes (3 trípticos). Los encuadres aislan ciertos aspectos de la ciudad para generar un conglomerado o collage del mundo citadino. Uno de estos trípticos es el de Ciudad genérica, la versión 1.0 es la primera en ser publicada en la Fahrenheit Magazine en su numero 50 titulado "Nuevas tecnologías".  En el 2012 serán expuestas las 8 imágenes restantes.

El concepto básico de ciudad genérica se da al hacer convivir en el mismo plano a Beijing,  Ciudad de México y Orlando, generando otra ciudad que podría ser cualquier ciudad.

RE-INAUGURACIÓN

Estoy en proceso de cambio de estilo de este su blog, en unos cuantos días restablecere las imágenes del archivo histórico.

Gracias por su comprensión